No es que sea difícil: es que lo siente todo más fuerte
Hay niños a los que una costura del calcetín les puede arruinar la mañana. Y no lo hacen para fastidiar.
En consulta y en el colegio me encuentro muchas veces con familias agotadas porque su hijo "se pone imposible" en sitios concretos: el súper, los cumpleaños, el momento de vestirse, la hora del baño.
Cuando miramos con calma, muchas veces aparece un patrón: no es el niño, es lo que su cuerpo está recibiendo.
Cada cuerpo filtra el mundo a su manera
Todos recibimos información por los sentidos: sonidos, texturas, luces, olores, movimiento. Y cada sistema nervioso tiene su propio umbral. Hay niños que necesitan mucho estímulo para notarlo (los que se tiran al suelo, saltan, tocan todo) y otros que con muy poco ya están llenos.
La terapeuta ocupacional Winnie Dunn lo explicó muy bien: no hay un perfil bueno y uno malo. Hay perfiles distintos, y conviene conocer el de tu hijo. Y también el tuyo.
Cuando dos perfiles chocan
Esto es lo que más me interesa. Una madre a la que le molesta mucho el ruido, con un hijo que necesita moverse y hacer ruido para estar bien. Ninguno de los dos hace nada malo. Pero el choque es diario.
Entender esto cambia la conversación en casa. Ya no es "mi hijo me reta", sino "nuestros cuerpos necesitan cosas distintas, ¿cómo nos organizamos?".
Para observar esta semana
Elige el momento del día que más se os atraganta. Fíjate en qué hay alrededor: ruido, prisa, ropa, luz, hambre. Apúntalo durante unos días. Muchas veces la pista está ahí, delante, y no la estábamos mirando.
Mercedes
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