Marzo 2026
Cuando la maternidad te devuelve a tu propia infancia
Hay un momento, en algún punto de la maternidad, en que te escuchas a ti misma y reconoces una voz que no es del todo tuya. Una respuesta que sale antes de que puedas pensarla. Una reacción que sorprende incluso a quien la tiene.
Criar activa heridas que creíamos cerradas. No porque seamos malas madres — sino porque el amor de un hijo es de una intensidad que toca todo. Todo lo que sanamos y todo lo que no.
Lo que nos llega de nuestra propia historia
Cada una de nosotras llega a la maternidad con una mochila. Dentro hay formas de ser querida, formas de no serlo, mensajes sobre si nuestras emociones eran bienvenidas o había que guardarlas.
Cuando nuestros hijos sienten miedo, rabia o necesidad — algo se mueve en nosotras. Y muchas veces lo que se mueve no es solo lo que está ocurriendo ahora. Es también lo que ocurrió entonces.
No es culpa, es historia
Una de las cosas más liberadoras que puede ocurrir en un proceso terapéutico es entender que nuestras reacciones tienen una historia. Que no somos "así" — somos el resultado de lo que aprendimos, con los recursos que teníamos entonces. Y que hoy, con más mirada, es posible responder de otra manera.
¿Por dónde empezar?
No hace falta saberlo todo de golpe. Basta con empezar a mirarse con curiosidad en lugar de con juicio. ¿Qué me activó esto? ¿A qué me recuerda? ¿Qué necesitaba yo entonces?
Ese es el inicio del camino. Y no tienes que recorrerlo sola.