Mercedes García-Ojeda Sesión gratuita
← Volver al blog Mayo 2026

La culpa que llevamos las madres

Si hiciéramos una lista de las veces que una madre se siente culpable en un solo día, no nos cabría en la hoja.

Culpa por ir a trabajar y culpa por no aportar en casa. Culpa por gritar y culpa por no ser lo bastante firme. Culpa por necesitar un rato sola. Culpa por mirar el móvil en el parque.

La culpa se ha convertido en la compañera fija de muchas madres. Y lo que más me llama la atención es que casi siempre llega sola, sin que nadie nos acuse de nada.

Una vara de medir imposible

Gran parte de esa culpa nace de un ideal que no existe: la madre siempre disponible, siempre tranquila, siempre sabiendo qué hacer. Lo vemos en redes, en libros, en las conversaciones de la puerta del cole.

Además, muchos de los manuales de crianza más conocidos se escribieron mirando al niño, y no tanto a la mujer que lo cría. La madre aparece como una herramienta: si haces esto, tu hijo estará bien. Pero, ¿y tú? ¿Quién te sostiene a ti?

Culpa y responsabilidad no son lo mismo

La responsabilidad mira hacia delante: "Me he pasado, voy a repararlo". La culpa se queda dando vueltas: "Soy un desastre, siempre igual".

La primera te ayuda a cambiar. La segunda te deja sin fuerzas para hacerlo.

Un pequeño ejercicio

Esta noche, antes de dormir, en lugar de repasar lo que ha salido mal, busca un momento del día en el que estuviste presente con tu hijo. Aunque fuera un minuto. Aunque fuera mientras le secabas el pelo.

Ese momento también es tuyo. Y también cuenta.

Mercedes

¿Te has reconocido en algo de esto?

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