Cuando la pareja se queda en dos padres
Muchas parejas llegan a consulta diciendo lo mismo: «Nos llevamos bien, pero ya no somos nosotros».
Con los hijos llega una avalancha de tareas, decisiones y cansancio. Y casi sin darnos cuenta, la conversación de pareja se convierte en una lista: quién recoge, quién compra, a qué hora es la vacuna.
No es que falte amor. Es que no queda espacio.
Dos formas de criar
Cada uno llega a la crianza con su propia historia. Uno viene de una casa con muchas normas y el otro de una casa donde casi todo valía. Uno necesita orden y el otro necesita flexibilidad.
Cuando eso no se habla, cada uno tira para su lado y los hijos lo notan enseguida. Aparecen frases como "eso díselo a tu padre" o "tu madre es la que manda". Y la distancia crece.
Volver a miraros
No hace falta una cena romántica cada semana. Hace falta algo más sencillo y más difícil: volver a preguntaros cómo estáis, sin que la respuesta sea sobre los niños.
Diez minutos al final del día. El móvil en otra habitación. Una pregunta: "¿Qué ha sido lo más difícil de hoy para ti?". Y escuchar sin arreglar nada.
Si ya no sabéis cómo
A veces la distancia es tanta que ya no sabemos ni por dónde empezar. Pedir ayuda no es fracasar como pareja. Es tomaros en serio. En mis acompañamientos siempre trabajo con los dos juntos, porque lo que se mueve entre dos se ordena mejor entre dos.
Mercedes
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